Actualmente, debido a la escasez de espacio en las casas se están poniendo de moda los espacios multifuncionales que nos permitan ahorrar unos metros. El secreto de estas «zonas comodín» reside en la creatividad, que nos permite sacar partido a cada centímetro. En este artículo vamos a ver qué son los espacios multifuncionales, sus ventajas y algunos ejemplos concretos que puedes poner en práctica fácilmente en tu hogar.

Como bien indica su nombre, un espacio multifuncional es aquél que te da la opción de comer, trabajar, ponerte a estudiar o a leer un libro o simplemente tumbarte un rato a descansar en el sofá. Las posibilidades son tan ilimitadas como lo pueda ser tu ingenio.

La principal ventaja de estas zonas es que permiten liberar espacio en otras áreas de una vivienda que puedan estar más saturadas. Ahora bien, uno de los principios que debe regir todo espacio multifuncional es su utilidad práctica. Aquello que idees, debe resolver un problema, valga la redundancia, de espacio.

Es cuestión de enfoque: llenar una determinada parte de un salón con objetos que no vas a usar e, incluso, con cosas nuevas que acabas de comprar es de todo menos práctico. En cualquiera de los dos casos expuestos, estamos generando un problema de donde no lo había.

El otro principio de los espacios multifuncionales es la uniformidad. Para que no quede como un añadido artificial al resto de elementos de tu hogar, es recomendable apostar por un estilo homogéneo. También es conveniente seleccionar los mismos colores o unos que se complementen bien en el conjunto. Si no te quieres complicar la vida, lo mejor es seleccionar colores neutros.

Una vez conocemos los pilares básicos de los espacios multifuncionales, os vamos a dar unos pequeños consejos para que podáis idear mejor los vuestros:

1. Mobiliario como delimitador y diferenciador de «subzonas». Al tratarse de una estancia que se emplea para distintas funciones se hace necesario separar los distintos ambientes. Una buena solución es decantarse por muebles como estanterías, biombos o incluso cortinas que «levanten» una frontera simbólica.

2. Sofás multiusos. Una solución muy versátil es contar con un sillón formato chaise-longue para descansar cuando lo necesites. Si tienes hijos, los puffs les encantarán y podrán descansar y jugar al mismo tiempo. Es destacable también su gran poder decorativo, debido tanto a su particular forma como por sus colores.

3. Muebles abatibles. No pueden faltar en tu espacio multifuncional mesas abatibles o pegables que aumentarán las posibilidades al alcance de tu mano sin renunciar a los metros que te faltan. Las camas plegables o las literas son también un gran aliado que suelen emplear bastante bien los albergues o youth hostels. Este tipo de establecimientos son un gran ejemplo de un uso inteligente del espacio disponible.

4. La iluminación es clave. Lo ideal es contar con cuanta más luz natural mejor. No obstante, esto no siempre será posible. Por ello, la luz artificial debe reforzar la sensación de bienestar sin importar que es lo que estés haciendo en cada momento.

Una lámpara de techo es una buena idea, pero no te limites a ella ya que pueden quedar zonas sin cubrir. Velas sobre algún centro de mesa, lámparas de estudio, flexos o alguna mesita de noche pueden ayudarte a tener todas tus zonas bien iluminadas.

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¿Cómo has construido tu espacio multifuncional?

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